Hacia la recuperación del autogobierno (s. XIX-XX)

Principal ] Amunt ] Origen de las instituciones políticas catalanas ] Las Cortes Catalanas y la primera Generalitat mediaval (s. XIII-XIV) ] Extinción de la dinastia catalana y distanciamiento de la monarquia ] Catalunya en el contexto de la política europea del s. XVIII ] La caida de Barcelona y la abolición de la Generalitat ] [ Hacia la recuperación del autogobierno (s. XIX-XX) ] La primera Generalitat de Catalunya de la época moderna (1931-1939) ] La Generalitat de Catalunya en el exilio (1939-1977) ] La segunda Generalitat moderna restablecida entre 1977-1980 ]


Hacia la recuperación del autogobierno (s. XIX-XX)


La acción más decidida y ya claramente política, en términos de recuperación efectiva del poder político perdido con la abolición de la Generalidad por Felipe V, fue la Asamblea constitutiva de la Unió Catalanista en 1892, la cual formuló las "Bases para la Constitución regional catalana" o "Bases de Manresa": en ellas se reclamaban las Cortes Catalanas, un órgano de poder ejecutivo autónomo, el restablecimiento de la Audiencia de Cataluña como órgano de poder judicial, el orden público y la enseñanza bajo control autóctono, así como la oficialidad del catalán como única lengua propia del país. El principio básico inspirador de las bases es que "Cataluña será soberana de su gobierno interior".

En el umbral del siglo XX el catalanismo político enlaza con un importante renacimiento cultural, artístico y literario. Cataluña salía de una etapa de crisis y postración. Gracias a la revolución industrial y al dinamismo de su sociedad, ya muy vinculada a Europa, se convertía en el motor económico de la península.

El catalanismo alcanzó una primera vertebración unitaria en 1906 con la constitución de Solidaritat Catalana, movimiento autonomista en el que participaban la Lliga Regionalista, la Unió Republicana, la Unió Catalanista, así como nacionalistas republicanos, federales, carlistas e independientes. Este movimiento surgió como protesta por una represión militar contra órganos de la prensa catalana de la época y para hacer frente también a la propuesta de una Ley de jurisdicciones del gobierno central, netamente antidemocrática y antiautonomista. Al año siguiente, las elecciones a Cortes dieron una rotunda victoria a los candidatos de Solidaritat Catalana.

Los dos hombres más representativos de la Solidaritat Catalana, Enric Prat de la Riba (1870-1917) y Francesc Cambó (1876-1947), destacaron en la política catalana de principios del siglo XX. El primero de ellos plasmó en La nacionalitat catalana (La nacionalidad catalana) (1906) una justificación filosófica del nacionalismo catalán tendente a la constitución de un Estado catalán dentro de una Federación española, y fue el creador de la Mancomunidad de Cataluña.

La Mancomunidad, constituida en 1914 y basada en la unión de las diputaciones provinciales catalanas, representó la primera reunificación territorial del país. Estaba integrada por una asamblea que agrupaba a los noventa y seis diputados de Cataluña en las Cortes españolas, y por el Consejo, formado por ocho consejeros y el Presidente, Prat de la Riba. Sin más presupuesto que el acumulado por las cuatro diputaciones provinciales, la Mancomunidad realizó una labor cultural y cívica algunas de cuyas creaciones aún hoy perduran. No obstante, la Mancomunidad también acabó siendo abolida, en 1925, por la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930).


Enric Prat de la Riba i Sarrà (Castellterçol 1879-1917)

Hombre de partido, de gobierno y de doctrina. Polítici. En 1887 ingresó en el Centre Escolar Catalanista, donde surgió una de las primeas definiciones nacionalistas del catalanismo. Tuvo cargos de responsabilidad en la Unió Catalanista
Como activo catalanista, elaboró diversos manifiestos, entre los que destaca el "Missatge al Rei dels Hel·lens" (1897). Como divulgador y pensador catalanista escribió Compendi de la doctrina catalanista, Compendi de la Historia de Catalunya e impulsó el periódico La Renaixensa.
Desde 1899 impulsó una corriente política catalanista, primero en el Centre Nacional Català y luego en la Lliga Regionalista.
En 1907 presidió la Diputación de Barcelona y redató el programa de la Solidaritat Catalana (programa del Tívoli). Una vez constituida la Mancomunitat de Catalunya, impulsó desde la presidéncia la normalización de la cultura catalana, la construcción de infraestructuras y la creación de instituciones de enseñanza especializada, con gobiernos unitarios que mantenian la continuidad de su obra.
Su pensamiento queda sintetizado en La Nacionalitat Catalana (1906).

Josep Puig i Cadafalch (Mataró 1869 - Barcelona 1956)

Presidente de la Mancomunitat de Catalunya entre 1917 i 1924. Arquitecto, historiador del arte y político. Su obra más conocidad es la Casa de les Punxes (1903-1905). Especialista en arte románico de fama internacional y promotor de las excavaciones de Empuries. Su historial catalanista se inicia como miembro del Centre Escolar Catalanista en 1886. Formó parte de la Lliga de Catalunya, la Unió Catalanista i la Lliga Regionalista, de la cual fué miembro en la Comissió D'Acció Política. Diputado por Solidaritat Catalana, fué un activo colaborador de Enric Prat de la Riba en la Diputació de Barcelona : Junta de Museus, Institut d'Estudis Catalans, etc. Al morir Prat en 1917, ocupó su puesto en la Mancomunitat hasta que la Dictadura de Primo de Rivera se apropió de la institución. Durante su mandato como presidente, tuvo lugar, durante los años 1918-1919, la gran campaña proautonomia que tuvo gran resonancia en Catalunya. Durante la Segunda República, su actividad política fuémuy reducida. Exiliado debido a la Guerra Civil, volvió a presidir l'Institut d'Estudis Catalans durante la etapa más dura de la persecución anticatalana del general Franco.


La caída de la dictadura de Primo de Rivera arrastró a la monarquía, derrocada en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que dieron el triunfo a las fuerzas republicanas. En Cataluña esas fuerzas ya se habían coordinado en marzo de 1930 con vistas a la instauración de una república federal (Manifiesto de la Inteligencia Republicana) que implicaba la devolución a Cataluña de un poder real de gobierno en su territorio. El 17 de agosto de 1930 se reunían en San Sebastián los representantes del republicanismo de todo el Estado para pactar la instauración de la República. Los representantes republicanos catalanes acudieron a San Sebastián condicionando el pacto al reconocimiento de las aspiraciones catalanas de autogobierno. La solución jurídica aceptada en el Pacto de San Sebastián fue que Cataluña expresaría su voluntad en un Estatuto de autonomía refrendado por el pueblo y sometido a la aprobación de las Cortes constituyentes en la parte referente a la delimitación de atribuciones entre el poder central y el Gobierno autónomo de Cataluña.